IRIS
Una cámara habitada para regular la luz, encuadrar la actividad y proyectar la vida joven hacia la ciudad.
Una cámara habitada
El proyecto nace de una imagen cinematográfica: el iris que regula la luz antes de que aparezca la imagen. La arquitectura se convierte en un diafragma urbano entre interior y exterior.
IRIS no nombra un objeto, sino un mecanismo: abrir, cerrar, enfocar, proteger y revelar. Durante el día la envolvente tamiza la radiación y construye sombra; por la noche la piel se activa como una superficie luminosa que hace visible la vida interior.
La juventud no aparece como usuaria pasiva, sino como origen de la imagen. Estudiar, ensayar, reunirse, cocinar, grabar, bailar, debatir o proyectar son escenas de una misma vida colectiva.

La caja pivota para activar la parcela
La pieza compacta se gira ligeramente respecto a la geometría de la parcela. El gesto libera vacíos de distinta escala y transforma los bordes en lugares de uso: plaza de acceso al norte, ágora vinculada a la fachada-pantalla al este y una relación abierta con el jardín hacia el sur.
La topografía deja de ser un condicionante y se convierte en argumento. La planta superior recibe desde la cota urbana; la inferior, parcialmente protegida por el terreno, se abre hacia el paisaje y concentra la actividad cotidiana.

El atrio-graderío es la lámpara interior
En el centro aparece un vacío protegido, cubierto y continuo que comunica los dos niveles. La circulación deja de ser un paso entre dependencias para convertirse en estancia, encuentro y observación.
Si la envolvente exterior funciona como iris climático, el atrio actúa como cámara de luz. Encadena vestíbulos, talleres, espacios de relación y el ágora exterior, haciendo visible la actividad entre plantas.

Cambiar sin desordenar
La flexibilidad no se plantea como indeterminación. Cada ámbito incorpora las condiciones que lo hacen realmente transformable: almacenamiento próximo, instalaciones registrables, iluminación regulable, acústica adecuada, mobiliario móvil y accesos selectivos.
El edificio puede trabajar en régimen diario, intensificarse por la tarde, alojar eventos de fin de semana o abrirse parcialmente sin perder claridad espacial ni exigir una gestión compleja.
Una imagen intensa apoyada en una construcción racional
La singularidad formal se concentra en una envolvente ligera; detrás, la propuesta se ordena mediante estructura prefabricada, instalaciones agrupadas y sistemas registrables.
La estructura principal se resuelve con pórticos prefabricados de hormigón. La envolvente trabaja en dos capas: una primera piel climática y una segunda piel independiente de deployé metálico, separadas por una cámara registrable para mantenimiento, control solar y construcción de la imagen.
La cubierta se entiende como infraestructura activa: zonas ajardinadas extensivas, áreas técnicas ordenadas y posible implantación fotovoltaica. La estrategia económica reserva recursos a los capítulos de mayor riesgo —terreno, contención, instalaciones y acústica— en lugar de desplazarlos a fases posteriores.
Espacios para mirar y ser vistos
La piel, el atrio y el ágora construyen una secuencia común: filtrar, reunir, encuadrar y proyectar la actividad.
Vestíbulo · exposición
Atrio · cámara de luz
Encuentro · actividadUna arquitectura para que la juventud entre definitivamente en plano
Una caja compacta, una piel que regula la luz, un atrio que convierte el movimiento en escena y un espacio público capaz de prolongar la actividad hacia Parquesol.
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